Técnicas de expresion

Si debo escribir técnicas de expresión, siento que estoy fomentando un contrasentido: La expresión tiene que ver con el arte, con el bajista que llevamos dentro. Pero la técnica tiene que ver con la matemática, con la parte fría de la música: su teoría. Trataré de conjugar ambas cosas y elaborar una serie de consejos por si tus recursos de improvisación y expresión te están resultando escasos.

Al tocar solos, por ejemplo, exponemos ciertas ideas y frases musicales que forman un todo coherente y que es adaptan de manera natural al instrumento que estamos tocando, el bajo. Por más que la música sea arte, no podemos lograr esto sin un conjunto de reglas al que, si te parece bien, podemos llamar “técnicas” aunque yo me resista un poco al término porque siento que me aleja del arte.

Estas técnicas van a ayudarte a desarrollar ciertas ideas musicales y a desarrollar en vos como bajista la habilidad de encadenar esas ideas unas con otras. Y el único modo de hacerlo y que lo que uno toca suene muy sentido y expresivo es TOCAR MUCHO Y CON FRECUENCIA.

En esto, no hay escasez de reglas generales, sin embargo. Muchas están ligadas a estilos particulares, como el muy útil y vasto conjunto de clichés del blues, por ejemplo. Y, dicho sea de paso, es difícil volverse expresivo si no se tiene bien claro sobre qué tipo de música uno va a enfocarse, al menos al principio. Pensar en términos de escalas es un enfoque útil, aunque hay cosas que le faltan.
Por ejemplo, hay circunstancias en las que una escala funciona bien sobre una progresión de acordes. Por ejemplo, se puede tocar una escala pentatónica completa sobre 12 compases de blues y llegar a sonar como un Eric Clapton de baja frecuencia. Otro ejemplo sería el estilo bebop, que exige un conocimiento firme de varias escalas para poder tocar sin errores y de forma expresiva sobre esos acordes de séptima dominante tan especiales.

En el otro extremo, uno puede evitar las líneas de escalas y pensar estrictamente en términos de acordes arpegiados: No sólo los acordes sobre los que uno está tocando, sino también los acordes sustitutos adecuados. Por ejemplo, sobre un acorde de séptima dominante, los resultados son interesantes si se toca una línea derivada de la séptima cuerda a un tritono de distancia de la raíz. Por ejemplo, tocar una línea Ab7 sobre un E7. Hay una tabla de sustituciones de acordes como esta y puede hallarse en cualquier buen libro de música o incluso en Internet si uno busca, por ejemplo, sustituciones de acordes de jazz.

Otra buena idea es construir tus propias escalas: Tomar un par de acordes que aparezcan juntos, y armar una escala que sintetice sus notas. Por ejemplo, si estás tocando sobre una progresión de acordes que va de SOL a SI7, es posible crear una escala que contenga SOL, LA, SI, RE, RE # y FA #. (E y C son notas de paso naturales y has re- descubierto algo que se llama la escala menor húngara.)

Hago hincapié en que estas técnicas son herramientas para usar en la construcción de ideas musicales para lograr creatividad y expresión, no son ideas muy fértiles por sí mismas. Es importante explorar formas diferentes de usar las herramientas, pero por sobretodo dejarse llevar y simplemente, TOCAR.

 
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