Digitación en el bajo

¡Espero que este artículo no sea demasiado polémico! Quiero compartir algunos pensamientos, algunos principios teóricos pero debo aclarar que me educaron con la clásica técnica del “un-dedo-un-traste” cuando comencé a tocar tanto el bajo como la guitarra. ¿Qué quiero decir con esto? Que el primer dedo va en el primer traste, el segundo en el segundo, el tercero en el tercero y el cuarto en el cuarto. Tiene orden y es lógico… pero en los últimos años me he desviado un poco de todo esto, y espero que mis ex - profesores no se espanten...

Usar un dedo por traste significa que uno sabe qué nota está debajo de cada dedo. Sin embargo, esto va muy bien en una guitarra y en un bajo corto, pero en los bajos grandes, con mástiles más largos, la cosa es diferente. La técnica del “un-dedo-un-traste” significa grandes estiramientos, especialmente en la parte cercana al cuerpo del bajo donde es más grande el espacio entre los trastes: la técnica del un-dedo-un-traste puede ser absolutamente incómoda para muchos bajistas.

Usualmente tocando un bajo de 34″ con esta técnica, tus dedos se habrán estirado bastante al cabo de una año. Y eso es bueno. Pero quizá no se hayan estirado lo suficiente para tocar con presteza y exactitud las notas más agudas en las que la distancia entre traste y traste es mayor. ¡Y tratar de hacerlo puede ser bastante doloroso! ¿Quién quiere tocar luego de haberse lastimado?

En primer lugar, se me ocurre esta solución: no mantener el dedo en un traste después de haber tocado la nota. Mantener el primer dedo allí plantado crea un estiramiento innecesario y bastante tensión en los dedos 3 y 4. Y me animo a decir que uno no necesita pegarse al “un-dedo-un-traste” en la parte más baja del bajo. En esta parte del mástil recomiendo usar una técnica diferente, llamada “el método Simandl” Es conocida para los bajistas de orquestas clásicas acústicas, pero no parece demasiado conocida en el mundo bajo eléctrico. Es mucho más cómoda para los dedos del bajista y se la ha diseñado con el mástil del bajo en mente. Lleva el nombre de Franz Simandl, que vivió desde 1840 hasta 1912, y fue un maestro del contrabajo. Él desarrolló un conjunto de estudios que están aún en uso hoy en día.

El método Simandl utiliza los dedos primero, segundo y cuarto para el registro inferior. En su forma más completa consiste en dividir el diapasón en diferentes posiciones y aplicar diferentes métodos de digitación a cada una. Usar los dedos 1, 2 y 4 en las posiciones más bajas es una técnica utilizada por los bajistas clásicos para adaptar sus dedos a la longitud de los trastes del instrumento y poder tocar con presteza y sin errores.

El método de Simandl significa mucho más que esto, pues incluye algunas cosas que sonarían algo bizarras incluso para quienes están familiarizados con cosas como usar el pulgar en las posiciones más altas. Quizá también quieras investigar un poco el método de Rabbath, que taimen aplica al bajo eléctrico, especialmente al bajo “fretless” o “sin trastes”.

Pero mientras investigas y utilizas estas técnicas alternativas, no pares de trabajar en el estiramiento y trata de conservar el “un-dedo-un-traste”, pero sin lesionarte. También, para facilitar las cosas. No dejes e vigilar la posición de tu pulgar detrás del mástil: Si se lo envuelve alrededor del mismo, aparte de entorpecer el uso de la fuerza para pisar las cuerdas, también acortará la longitud y el alcance de tu digitación. Por eso, coloca el pulgar en el medio de la parte posterior del mástil. Eso brinda la longitud y la movilidad máxima del dedo, y otras numerosas ventajas.

Actualmente soy menos fanática de la técnica del “un-dedo-un-traste”, por lo menos en los trastes más bajos, aunque generalmente toco de esa manera aún cuando rara vez toco en primera o segunda posición. Lo principal es aumentar la fuerza y el alcance de los dedos, especialmente del debilucho cuarto dedo o “meñique”.

 
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