Afinación del bajo eléctrico

El método más sencillo para afinar el instrumento, es comprobar que la nota tocada en la casilla correspondiente al quinto traste de la cuerda más grave, suena igual a la nota de la siguiente cuerda tocada al aire. Repitiendo este principio, ajustaremos siempre tomando como referencia la última cuerda afinada hasta llegar a la primera.

Otro sistema es afinar por medio de los armónicos. Los armónicos se consiguen colocando un dedo de la mano izquierda en la cuerda sin presionarla, justo sobre el traste 12, y pulsando la cuerda. Además se producen armónicos justo sobre los trastes 7 y 5.

Podemos conseguir armónicos sobre otros trastes; aunque los citados son los más
apropiados para afinar nuestro instrumento.

Para afinar usando este sistema, debemos hacer coincidir el armónico producido sobre el traste 7 de la primera cuerda con el armónico producido sobre el traste 5 de la segunda. Del mismo modo, el armónico producido sobre el traste 7 de la segunda cuerda coincidirá con el producido sobre el 5 de la tercera, y así hasta llegar a la cuerda más grave.

La ventaja de este sistema es que podemos escuchar los dos armónicos al mismo tiempo mientras ajustamos la clavija de afinación. Las oscilaciones producidas entre los dos armónicos nos indican que la cuerda no está afinada; por lo tanto, debemos ajustar la clavija de afinación intentando que el intervalo de oscilación sea cada vez más lento hasta que desaparezca totalmente.

El bajo eléctrico, al igual que el contrabajo, suena una octava más grave de lo escrito en el pentagrama. Un determinado pasaje escrito para un bajo, sonaría una octava más aguda si se interpretara en el piano o en un violoncelo.

 

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